3 de Octubre – Recordando a Kurt Walter Fischer

Hace casi cuatro años, cuando estábamos todos reunidos a punto de comenzar un nuevo workshop de Osada Steve Sensei en el Rosas5 de Barcelona, recibíamos la triste noticia de que Kurt Walter Fisher, su dueño, nos había dejado esa misma madrugada.

Kurt era un apasionado de las cuerdas, a tal punto que la sola idea de practicar shibari le cambiaba su rostro adusto y serio, dibujándole una sonrisa digna de quien se va a regocijar con aquello que ama. El siempre mencionaba lo mucho que le costaba manejar sus cuerdas como él deseaba, pero era un tenaz y ferviente practicante de las mismas en busca de perfeccionar su arte. Viajó varias veces a Tokio, Japón a buscar la enseñanza de sus maestros, hasta que su delicada salud le impidió poder hacerlo. Fue entonces que su maestro Osada Steve Sensei decidió que si su fiel y estimado alumno no podía venir a él, sería él quien se trasladaría hasta Barcelona y dictaría su workshop allí.

Fue una dura tarea la que emprendió Kurt en ese momento, ya que muy por el contrario a lo que ocurre hoy en día con cualquiera de los workshops que puedan dictarse sobre Shibari, a él le costó muchísimo esfuerzo el poder completar los escasos cupos de aquel momento. Recuerdo escucharlo contrariado por la falta de interés y temiendo defraudar a su maestro porque su gente no mostraba interés en él. Yo intenté ayudarlo como pude y finalmente él logró su objetivo.

Kurt siempre presente en el Honbu Dojo de Osada Steve

Kurt siempre presente en el Honbu Dojo de Osada Steve

Así fue como en el año 2010 por primera vez un Maestro del Shibari como es Osada Steve sensei dictó su workshop en España, y varios occidentales (incluyéndome a mi) pudimos disfrutar de aprender sus enseñanzas. Fue una de las primeras semillas (además de los workshops que Osada Steve dictaba en Alemania) que diseminó la pasión por las cuerdas que tan rápidamente creció en Europa y en el resto del mundo occidental. Luego vinieron otros workshops dictados por otros maestros japoneses que decidieron acompañar la iniciativa de Osada Steve sensei. Hoy en día a 5 años de esa primera invitación de Kurt a aprender shibari de la mano de Osada Steve sensei, este arte parece haberse vuelto moda en todo el mundo.

Paradójicamente el de 2010 fue el único workshop que Kurt pudo disfrutar, ya que en 2011, falleció a la madrugada del día que comenzaba el workshop dejándonos a todos en silencio y acongojados por su partida. Fue una decisión difícil que tuvimos que tomar, pero sopesando cual hubiera sido su voluntad dada su ferviente pasión por el Shibari decidimos que lo mejor era honrarlo siguiendo su amado deseo, y así fue que decidimos que el curso continuaría según lo planeado y yo lo reemplazaría como interprete de Osada Steve Sensei. Recuerdo que fueron momentos muy movilizantes e intensos. Estar allí en su espacio de siempre, el Rosas5, sentir que él estaba presente en cada esquina, en cada rincón, ver la silla frente a su ordenador vacía, el doloroso vacío detrás de la barra donde él siempre nos atendía, es algo que aún hoy tengo fresco en mi recuerdo.

Algún tiempo antes de ese día, Kurt nos hizo prometer a Osada Steve y a mí algo que marcaría un hito importante en mi carrera como atadora. Yo le prometí a Kurt que iría a entrenar con Osada Steve en su Honbu Dojo de Tokio Japón. Por su lado Osada Steve Sensei prometió que me recibiría en su Dojo para enseñarme del mismo modo que lo haría con Kurt. Esa promesa ambos la cumplimos y el año pasado, con una importante emoción y un nudo en la garganta volví a el Rosas5 y honré su memoria en lo que yo consideré como Ciclos que cierran.

Es tan importante este hito en mi recuerdo que he decidido que el día sábado 3 de Octubre de 2015 nos reuniremos con mis alumnos del KinbakuMania Dojo para honrar su memoria. Una vez más el espacio del KinbakuMania Dojo dará lugar para un momento de agradecimiento y celebración hacia quien amó las cuerdas y supo transmitir su amor tan fuertemente que hoy se siente en todo el mundo. Nada mejor que celebrarlo haciendo lo que a él más le gustaba y lo que le hubiera encantado presenciar. Siempre digo que en la tradición de las artes japonesas el brindar es infinito y que así como uno deja ir, lo nuevo y bello llega para llenarnos. Kurt fue un ser de luz que brindó todo cuanto pudo hasta el día de su partida de este mundo. Con semejante enseñanza, desde KinbakuMania Dojo buscamos divertirnos en la celebración de las cuerdas.


¡¡ Estan todos invitados !!

 

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Haru TsubakiHaruTsubaki

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