Apreciacion del Kinbaku (por Zetsu Nawa)

Hace unos días navegando entre páginas amigas relacionadas con las cuerdas, y luego de visitar la siempre interesante página de Kinbaku Today me encontré este artículo publicado por Zetsu Nawa llamado originalmente “The Mushroom and the Squid:  Kinoko and Ika in Los Angeles” (La Seta y el Calamar: Kinoko e Ika en Los Angeles)

Me pareció una de las visiones más correctas acerca de la visión del Shibari Kinbaku como arte en occidente. La utilización del término “Apreciación del Kinbaku” me pareció algo tan fundamental y contundente como concepto que preferí utilizar ese término a la hora de publicar su traducción aquí.

Se trata de una apreciación que rescata por sobre todas las cosas el valor tan especial y particular que el Kinbaku tiene al provenir de Japón, su valoración más allá de la estética de la cuerda sobre la piel o de la posición lograda por la modelo en tal o cual performance.   Me pareció un artículo indispensable de traducir al Español, como para que la comunidad de cuerdas hispanoparlante medite y se plantee el verdadero objetivo de las prácticas de cuerdas, si estamos apreciando el verdadero Kinbaku, o simplemente nos quedamos en lo externo y olvidamos el alma de este arte. Quizás nos ayude como comunidad de cuerdas a encontrarnos nuevamente con las raíces de lo que este arte significa para los japoneses.

Les dejo aquí el texto de la página Kinbaku Today para que lo disfruten y mediten en Español:
(pueden encontrar la versión original en este link)


El 14 de Mayo de 2016 Hajime Kinoko e Ika Chang brindaron una performance en el night club Bootie LA de Los Angeles en el Sunset Boulevard.  La performance fue una de las reconocidas “cyber rope performance” de Kinonko que incluyó cuerdas fluorescentes brillando en la oscuridad y una serie de variadas posiciones y suspensiones.

Fue un show espectacular para mirar por algunas pocas razones.  La primera y más importante, para aquellos que no hayan visto nunca atar a Kinoko, es un maestro de la técnica. Su estilo es extremadamente fluido, rápido, y muy preciso.  Es capaz de brindarnos un muy buen show sin ponerse en showman (aún cuando lo haga vestido de pies a cabeza en brillante PVC y acompañado por una bellísima modelo vestida en latex).

Hajime Kinoko performance

Hajime Kinoko performance

 

El show en sí mismo, que es mi segundo punto, tuvo un fuerte sentido de coordinación, consistencia y fluidez. A falta de mejores palabras para describirlo, se veía perfectamente de que se trataba y se sentía como si tuviese el alma de ambos participantes en exhibición. Fue un espectáculo, sin duda. Fue algo más que eso también, fue una performance altamente coordinada entre un gran artista y una talentosísima modelo de cuerdas. La capacidad de Ika fue tan magistral como la de su atador mientras se permitía algunas poses bastante exigentes y se movía fluidamente entre ellas. Ese balance fue, para mí al menos, una parte muy importante del show, y algo que captó mucho mi atención mientras los observaba.

Pero nada de eso es lo que hizo el show especial para mí.

Lo más importante que quiero contarles viene de mi propia experiencia al observar una gran cantidad de shows de cuerdas, tanto aquí como en Japón.

Los mejores shows que he visto son aquellos en los que pude sentir a los artistas, a sus energías, sus intenciones, sus espíritus.  Comparar el show “Cyber Rope” de Kinoko con el semenawa íntimo de Naka Akira  o el aibunawa de Yukimura Haruki puede parecer en un principio como comparar peras con manzanas.  Pero si lo consideras desde un diferente punto de vista, hay puntos más profundos a tener en cuenta.

He luchado con la idea de llamarlo algo así como “Crítica del Kinbaku”, pero creo que el término que más prefiero es el de “Apreciación del Kinbaku”.

¿Qué es en verdad lo que significa apreciar una performance de Kinbaku? Lo primero que significa es permitirnos salir a nosotros mismos del concepto de nuestras propias prácticas.  Cuando miramos Kinbaku, tanto si lo hacemos como atadores ó como modelos de cuerdas, estamos siempre pensando (al menos hasta cierto punto), qué podríamos aplicar de lo que vemos.  Pensamos ¿Cómo puedo incorporar a mi estilo de atador o modelo algo de lo que estoy viendo?

No hay nada malo en pensar de ese modo, solo que no es a lo que me refiero con la apreciación.

Lo segundo que necesitamos comprender es que la técnica, las ataduras en sí mismas, son secundarias a un espíritu más amplio o a los sentimientos.

Hace algunos años tuve el honor de estar presente en un homenaje en memoria del fallecimiento de Oniroku Dan.  La performance esa noche estuvo a cargo de Naka Akira e Iroha Shizuki. Fue especialmente interesante dado que no había ningún punto de suspensión en el local y la performance se hizo enteramente en el piso, lo cual es bastante atípico para el estilo de atadura de Naka Akira. Pero lo que transmitió sin embargo fue excepcionalmente bello. Me sentí como si una historia fuera relatada delante de mis ojos. Para el final, muchos de los asistentes estaban llorando. ¿Yo? Creo que tenía algo en el ojo…

Algunos años más tarde no podía mencionarles qué ataduras utilizó, o en qué poses estuvo ella. Pero puedo recordar con visceral lujo de detalles las emociones que esa performance provocó en mí, su belleza… Las cuerdas importaron, pero solo como un vehículo hacia una historia más grande, una transmisión de sentimientos que definió su interacción. Lo que hizo a ese show tan especial fue que traslucía una parte de sus almas.

No todas las perfomances necesariamente deben llevarnos a ese tipo de profundos viajes emocionales.

Cuando miraba a Kinoko e Ika, pude sentirlos traspasar sus performances en personalidad y espíritu.

Lúdico, espectacular, divertido y lleno de vida, su show expresó quienes eran casi tan profundamente como Naka e Iroha fueron capaces de revelar en su momento. Estas fueron diferentes facetas del Kinbaku seguramente, pero en la diversidad de lo que hacemos, cada uno tiene su espacio y es tan valioso como el otro.

El desafío que siento que tenemos los occidentales no es el de mejorar nuestras técnicas. Bajo los estándares más objetivos, nuestro talento de atadores es parejo con cualquiera otro en el mundo, incluido Japón. Pero mi experiencia en Japón, tanto de alumno como de espectador, me hace pensar que aún nos estamos perdiendo de algo esencial, inclusive fundamental.

Durante mi última visita tuve la oportunidad de hablar con Chiba Eizo acerca de sus impresiones sobre el Kinbaku en Japón y en occidente. El me dijo que sentía que en Japón la atadura comienza desde el corazón y se usa la técnica para expresarla. En occidente, me dijo, comenzamos con la técnica y eventualmente anhelamos encontrarle el corazón.

En ese sentido pienso que la apreciación del Kinbaku nos permite un modo de reflexionar acerca de lo que el Kinbaku significa para cada uno de nosotros en un sentido más amplio.

Mientras miraba a Kinoko e Ika me di cuenta que sin ese sentido de sentimientos, solo estaríamos haciendo otro show de cuerdas más. Lo que elevó su performance y la transformó en algo más que una serie de ataduras, suspensiones y transiciones, fue el sentido de propósito, intención y espíritu.

Algunos años más adelante probablemente no sea capaz de contarles qué ataduras utilizó, o en qué orden las hizo, pero tendré presente por siempre el modo en el que su performance de cuerdas me hizo sentir. Crear este tipo de sensaciones es mucho más difícil de lo que parece. Comprenderlo y usar esto como una lente a través de la cual mirar una performance de Kinbaku es, espero, el comienzo del debate sobre lo que debería ser la apreciación del Kinbaku.

Siempre estaré agradecido a Kinoko e Ika por compartir esa performance.  Porque no solo me permitieron ver una parte de ellos, sino que me mostraron algo nuevo sobre mí mismo.

Cuando de apreciación del Kinbaku se trata, no me imagino un mejor nivel que ese.

 

Gracias Zetsu san por permitirnos traducir tu texto y hacerlo llegar a la comunidad de cuerdas en Español.



Haru TsubakiHaruTsubaki

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