Incidentes en sesiones de cuerdas

Siempre hemos mencionado en nuestros escritos los riesgos que pueden acarrear las cuerdas aunque muchos continúen pensando que son inocentes e inocuas.  Una cuerda mal utilizada puede causar más dolores de cabeza que los que uno imagina y estará en la experiencia y formación del atador el poder prever situaciones y tomar las precauciones necesarias como para poder brindarle la seguridad suficiente a quien se entrega en sus manos.

Si bien existen numerosas páginas y grupos en redes sociales que hablan sobre Shibari en español, el principal obstáculo que uno encuentra cuando habla de incidentes en sesiones de Shibari es la poca información que uno puede encontrar al respecto en cualquiera de estos. Sin embargo, existen sitios y grupos en idioma inglés donde atadores y modelos pueden reportar, debatir y aprender de errores propios y ajenos. Se nos ocurrió entonces desde KinbakuMania poder ofrecer este espacio para que se puedan plantear estos temas.

Uno encuentra en esos sitios el aprendizaje de errores propios y ajenos a través de la humildad, la aceptación de que nos equivocamos, y el análisis piadoso de quienes no buscan denostar a quien ha cometido un error sino aprender en conjunto como comunidad. Pero sea cual sea el resultado del análisis siempre se busca entender que las causas del incidente son basadas en nuestras decisiones antes y durante la sesión y que nunca deben colocarse fuera de nuestra responsabilidad.

Dentro de los reportes más frecuentes que hemos podido encontrar podemos mencionar aquellos relacionados con las fallas en las “Life Line”, la cuerda principal de cualquier suspensión y sobre la que recae la mayor parte del peso del modelo durante la misma, y que por ende es parte clave en la seguridad de quien está siendo suspendido. Una rotura de esta cuerda normalmente ocasiona la literal caída del modelo (con todos los riesgos que esto implica dependiendo de la altura de la caída). Se analiza en muchos de estos casos cuestiones como la calidad y proveedor de la cuerda, la antigüedad de la misma y los cuidado que el atador le ha procurado durante ese tiempo. Pero no menos importante en estos casos es analizar la técnica utilizada por el atador en sus suspensiones. Una mala técnica al momento de suspender al modelo puede ocasionar desgastes prematuros en las cuerdas, tensiones mal repartidas, o inclusive mostrar poca previsión a la hora de planear la estructura de la suspensión en general.  En cualquiera de estos casos, es importante aceptar que sea cual sea el motivo que nos llevó hasta ese incidente, es solo nuestra responsabilidad el haber llegado hasta este punto. Sea que hayamos elegido mal el proveedor de nuestras cuerdas, que no las hubiéramos sabido cuidar adecuadamente, o que desconociéramos las técnicas adecuadas y las buenas prácticas a tener en cuenta como atador para planear nuestras ataduras, es siempre nuestra responsabilidad y nunca el azar lo que nos llevó a ese difícil momento. Muchos atadores se lanzan a practicar suspensiones luego de tan sólo haber visto un par de instructivos o vídeos al respecto, o con tan solo unas pocas horas de algún entrenamiento intensivo. Otros cometen el error de elegir mal a sus maestros, y se basan solo en sus enseñanzas (muchas veces erróneas o incompletas), sin percibir en ese caso que algunas técnicas utilizadas puedan estar inconscientemente modificadas o mal aprendidas por este supuesto maestro y por ende llevar a problemas a corto o largo plazo (ver post “Principiantes que enseñan ataduras“). No vamos a negar que las suspensiones suelen ser momentos muy espectaculares en donde mostrarse como atadores y como modelos. También es cierto que las suspensiones están de moda y hoy en día hay una gran cantidad de modelos que ansían tomarse fotos en esas glamorosas poses, pero pocos atadores y/o modelos se toman el trabajo de analizar los eventuales riesgos de estas sesiones, de las ataduras que van a hacer o recibir y de las medidas de seguridad para que todo se pueda hacer sin incidentes.

También hemos leído reportes de lesiones físicas de todo tipo en modelos. Lo que he leído, y en algunos casos escuchado personalmente, varía desde modelos que reportan problemas de movilidad en sus dedos, manos o brazos, adormecimientos prolongados o inclusive en hemos leído en algún caso extremo sobre alguna fractura de costillas luego de una suspensión con un arnés de pecho.  Uno siempre debe recordar cuando lee estos casos que las milenarias técnicas del Shibari cuidan en todo momento el cuerpo del modelo a través de la posición, tensión y forma de colocar las cuerdas.  Como ya lo hemos mencionado en el post “Ser Modelo de Shibari Kinbaku” no existen lesiones “normales” a la hora de recibir una atadura.  Cualquier adormecimiento, cosquilleo en las extremidades, o cualquier marca que perdure más allá de algunos minutos luego de la sesión, debe ser tomada en cuenta seriamente y nunca minimizada como un efecto colateral y normal de la práctica.  Parece mentira sin embargo que aún hoy, y a pesar de habernos enfocado en la difusión de los principios de seguridad básicos y la generación de consciencia en los modelos respecto a las prácticas de cuerdas, nos encontremos con gente que por desconocimiento, por vergüenza o por no saber cómo y a quién preguntarle, callan experiencias dignas de ser compartidas para el aprendizaje de todos.

En nuestras clases de Dojo siempre se enseña a todos los atadores, desde antes de siquiera colocar la primera cuerda en su modelo, todas las precauciones necesarias para evitar incidentes. Es probable que cualquiera pueda efectuar una atadura simple de manos, inclusive algunas personas mas avezadas quizás puedan llegar a reproducir el arnés de pecho o TakateKote (TK), simplemente porque saben por dónde pasan las cuerdas y han memorizado esa estructura.  Sin embargo, de allí a hacerlo correctamente, hay un mundo de diferencia. Lamentablemente, y como siempre menciono en clase, hay cosas que si no se aprenden bien desde un inicio, se practican de la forma correcta y se hacen hábito hechas de una forma correcta, permanecerán como vicios durante toda nuestra vida como atadores. Quizás algunos lean a Osada Steve Sensei, o a Yukinaga Max Sensei, o a mí misma cuando mencionamos los años que nos han tomado (y en mi caso me continúa tomando) el aprender este arte, y sientan que ellos son seres privilegiados que han logrado ese aprendizaje en tiempo récord.  Lo cierto es que sólo la práctica correcta, en forma repetitiva una y otra vez, el memorizar con nuestros dedos esos movimientos atípicos para nuestra cultura occidental, es lo que nos va a proporcionar la fluidez y la seguridad de que aún con los ojos cerrados, aún semidormidos, las ataduras saldrán de la forma correcta.  No existe magia posible en esto, tan solo un buen maestro y la práctica constante y perseverante logrará el éxito.

Finalmente siento que como aprendices de atadores, y antes de tomar cualquier cuerda, lo primero que tenemos que hacer es dejar nuestro ego de lado. Difícil tarea por cierto en los ambientes donde nos movemos. Es notable como los orgullos, prejuicios y nuestros pensamientos en general se transforman en obstáculos duros e infranqueables para la asimilación de este tipo de enseñanza. Es casi como intentar regar nuestro crecimiento con el agua de la sabiduría cuando este se encuentra impermeabilizado por nuestro orgullo. Siempre repito en clase que en el camino del aprendizaje de las cuerdas tanto como atador como modelo trabajamos muchos aspectos de nuestra personalidad. Solo aquellos que se permitan abrir mente y corazón a recibir la enseñanza, a entender que quizás deban des aprender todo cuanto saben en su vida de ataduras (inclusive algo tan simple el cómo atarse sus propios zapatos) son los que más abiertos estarán a recibir la enseñanza y a iniciar su nuevo y luminoso camino como atadores. Solo la humildad, la perseverancia y el duro trabajo harán de ti un buen atador de Shibari Kinbaku y honraran las enseñanzas de tus maestros.

Como destaca siempre Yukinaga Max Sensei:

学問に王道無 “No existe un camino del rey para aprender”, en clara referencia a que el aprendizaje no tiene atajos ni vías rápidas, todos estamos sujetos a aprender a nuestro propio ritmo.
Haru TsubakiHaruTsubaki