Mi vision sobre el Shodo

En Japón, la búsqueda de la perfección tiene relación con la disciplina y elevación del espíritu; los antecesores buscaron en el shodō, el arte de la caligrafía, la belleza y la pureza para el refinamiento del alma. Existe una tradición japonesa llamada “kakizome” 書き初め que significa “la primera escritura”. Todos los 2 de enero se crea un trabajo caligráfico (shodō) que representa “la primera escritura del año”. Puede consistir de un kanji o parte de un poema que simboliza los deseos y sueños para el año que llega.

Shodō 書道: Término que significa “forma apropiada de la caligrafía” o “camino de la escritura”, indica que no basta sólo la manera de escribir, si no que la caligrafía debe manifestar con exactitud el sentido que el lenguaje posee. Se considera un arte y una disciplina muy difícil de perfeccionar y se enseña como una materia más a los niños japoneses durante su educación primaria (cada trazo debe seguir un orden específico). La caligrafía japonesa no tiene nada que ver con cosas casuales, para cada línea y cada punto son muy importantes su inicio, su dirección, su forma y su término, el balance entre todos los elementos, y hasta el espacio vacío significa mucho.

Es un camino de meditación y de sencilla concentración al proyectar la energía en el gesto de pintar los ideogramas o kanji. El shodō es una disciplina, tanto técnica y estética, que conjuga la filosofía zen y el wabi-sabi ya que antes de proceder a escribir el calígrafo tiene que liberar la mente y alcanzar un estado en el que los caracteres fluyen por sí solos, sin necesidad de realizar un gran esfuerzo para conseguir la precisión deseada. Está también estrechamente vinculado a otras disciplinas zen como la ceremonia del té, la pintura y el arte de los arreglos florales.

Existen varios estilos caligráficos distintos en los que además varía la utilización del espacio entre las cuales estan:

  • Kaisho 楷書 : Escritura “estilo cuadrado o formal” que proviene de la sexta dinastía. Este es el estilo más común y standard. Siempre se comienza a aprender los trazos básicos de shodó con este estilo y sirve además para aprender lo esencial sobre la perfecta colocación de los caracteres, y el equilibrio entre izquierda y derecha, arriba y abajo, y blanco y negro. Cada trazo es predeterminado y puede identificarse con claridad ya que se levanta el pincel del papel cada vez.
  • Gyosho 行書 : Escritura “estilo semi cursiva” de tono más informal. En este estilo los trazos son más fluidos, redondeados y se ligan entre ellos de vez en cuando.
  • Sosho 草書 : Escritura “estilo cursiva” que otorga el máximo de libertad al trazo. En este estilo no se levanta para nada el pincel del papel y con ello se logra una apariencia simple y abstracta que transmite no solo el significado del kaji sino además el sentimiento con el que el trazo fue hecho.
  • Tensho 篆書 : Escritura “estilo arcaico” se utiliza para la fabrización de los sellos (hanko) que se suelen utilizar para las firmas (con tinta roja).
  • Reisho 隷書 : Escritura “estilo notarial o de escribano”. Es un estilo más simple y tosco que el estilo tensho. Puede verse utilizado en los carteles antiguos o en los letreros de las tiendas. Se distingue porque es achatado y aplanado, remarcando mucho los trazos del pincel. Hay dos tipos: Korei, más antiguo, y Hanrei.


Se trabaja con los caracteres derivados de la escritura china. Se emplea pincel (de caña de bambú y cabello de animal) llamado “fude” , papel de arroz llamado “kami” o “washi” que se coloca sobre un paño o fieltro llamado “shitajiki” 下敷 y se sujeta con un pisapapeles o “bunchin”文鎮. La tinta es en barra sólida y negra llamada “sumi” y se prepara diluyéndola con agua en un tintero o “suzuri” .


La letra, representada en las tres formas de escritura japonesa, kanji (imagen icónicagráfica del concepto), hiragana y katakana, es la expresión de mayor sensibilidad y espiritualidad proyectada con la fuerza y la firmeza del artista.

Aparte del resultado final, los movimientos del pincel, sujetado por el maestro de caligrafía por la parte más lejana de la punta y en posición vertical respecto al folio, constituyen por sí mismos una disciplina interior. Tienen que brotar directamente sin mediación intelectual; una libertad que se logra sólo con un gran conocimiento de sí mismo y de las propias capacidades. Además de este aspecto más conocido de la caligrafía, existe también la transcripción de los textos sagrados en general, el estilo de los cuales se distinguía netamente de la caligrafía profana, utilizada por ejemplo por la aristocracia de la corte en las compilaciones poéticas o narrativas.

El arte de comunicar considerando tanto formas como contenidos nos recuerda el valor que tiene la palabra escrita. La práctica del shodō no es sólo para perfeccionar la caligrafía desde la forma, sino que su objetivo final es reflejar a través de esta grafía los estados emocionales y así expresar la belleza del alma. Es por ello que desde la antigüedad se dice de esta disciplina que: “Shodō es la imagen del alma”
文字書く人たち de Japan Letter Arts Forum on Vimeo.

Haru TsubakiHaruTsubaki