La Conexión y la Imágen, por Zetsu

Zetsu es uno de los discípulos del reconocido autor del libro «The Beauty of Kinbaku», Master «K». En este escrito nos cuenta sobre una de sus experiencias en su segundo viaje a Tokio. Me sentí muy identificada en muchas de sus expresiones y sentimientos y por eso decidí pedirle autorización para traducirlo y compartirlo aquí con ustedes.

Páginas web de Zetsu:

 

Haru TsubakiTsubaki Haru Tsubaki Hanko

 

 

Copyright 2013 por Zetsu y KinbakuMania.
Todos los derechos reservados. Traducción por Tsubaki autorizada exclusivamente para su publicación en KinbakuMania. Prohibida su reproducción total o parcial en cualquier otro medio.

 

 

Visita a la reunión Satsueikai de Sugiura Sensei,
24 de Noviembre de 2012

Mi introducción al Kinbaku vino desde una imagen proyectada en la pantalla de un ordenador hace más de veinte años atrás. No se parecía a nada de lo que hubiera visto hasta entonces y logró que me pusiera a investigar sobre el tema. La imagen había sido lograda por quien supe más tarde era Sugiura Norio. El pasado sábado volé desde Los Ángeles hasta Tokio para participar con un grupo de compañeros fotógrafos a asistir a la reunión “satsueikai” (sesión de fotografía grupal) propuesta por Sugiura Sensei.

Hace dos años mi maestro Master»K» me presentó a varios reconocidos bakushi de Tokio, incluyendo a Naka Akira, quien estaría haciendo de atador esta tarde en particular. Naka Sensei es verdaderamente inspirador con sus ataduras y el tener la oportunidad de fotografiarlo en primer plano hacía que esta reunión se convirtiera en aquellas situaciones que sólo se dan una vez en la vida.

Después de algunos minutos  de haber llegado, Sugiura Sensei nos dio la bienvenida y se detuvo a mirar mi cámara y con entusiasmo repasamos juntos sus diferentes posibles ajustes, ISO, velocidad de obturación, balance de blanco, comentando sobre la iluminación y sobre como transcurriría el día. Fue un momento surrealista. Aquí me encontraba yo sentado en Tokio, hablando con Sugiura Norio y preparándome para fotografiar junto a él por las próximas ocho horas. Estaba tan entusiasmado que inmediatamente envié un mensaje de texto a mi pareja diciendo: «Por Dios! Sugiura me acaba de ayudar a preparar los ajustes de mi cámara!». Ella sabiamente me contestó: «Bueno… mejor presta atención y deja de enviar mensajitos en clase!». Por supuesto que estaba en lo cierto, pero sentía que debía compartir mi excitación. Me sentí doblemente encantado por el excelente nivel de inglés que domina Sugiura Sensei, lo que hizo que el resto del día transcurriera mucho más fluidamente de lo que hubiera anticipado.

Iroha-san en Shibari de Naka Sensei, fotografia: Zetsu tomada en la Satsueikai de Sugiura Sensei
Iroha-san en Shibari de Naka Sensei, fotografia: Zetsu tomada en la Satsueikai de Sugiura Sensei

 

También me sentí maravillado al volver a ver a Naka Sensei, a quien tuve el placer de visitar la última vez que estuve en Tokio, en julio de este año. Se encontraba como siempre, de muy buen humor,  amable y acogedor. Como lo esperaba, sus cuerdas fueron muy inspiradoras.

La sesión se llevó a cabo en una antigua casa de estilo japonés en Roppongi (la cual a mi entender, es de Naka Sensei) que da una sensación de estar inmerso en muchas de las viejas fotos de Kinbaku de estilo Showa, las cuales admiraba tanto en mi juventud y me influenciaron en mi aprecio por este arte.

La modelo para aquél día era Shiduki Iroha (a quien también había tenido la oportunidad de conocer y visitar durante mi último viaje) se presentó y comenzamos a trabajar. Ella posó brevemente para permitir la primera serie de fotos. Sugiura Sensei dio algunas indicaciones sutiles sobre la posición y la idea para sostener su cabeza mientras los sonidos de obturadores inundaba la habitación. Y luego nos fuimos.

Para la primera sesión fotográfica había una docena de fotógrafos, organizados en tres grupos distinguidos por brazaletes de diferentes colores. Cada color tenía su turno para posicionarse donde quisieran y hacer las fotos que quisieran por algunos minutos, hasta que fuese el turno del próximo color. Después del almuerzo fue la segunda sesión en la que sólo estábamos siete fotógrafos.

Sugiura Sensei pasó la mayoría del tiempo dando indicaciones a los asistentes para que moviesen las luces a diferentes posiciones y realizando pequeños ajustes en la postura de Shiduki-san. Mientras Naka Sensei ataba, conversaban sobre diferentes ideas y posibles arreglos. Pude sentir un fuerte vínculo entre el bakushi y el fotógrafo a medida que iban trabajando juntos para crear hermosas situaciones para que nosotros pudiéramos fotografiar.

De vez en cuando, Sugiura Sensei me daba consejos: «ponte allí» o «acércate» o «¡no te pierdas eso!». Durante una sesión de fotos lo escuché decir mi nombre. Me detuve y lo miré mientras me hacía algunas señas. Me señaló a un lugar en el suelo para que me arrodillara. Lo hago y él asiente con entusiasmo. Cuando apunté mi cámara, vi lo que me estaba sugiriendo que fotografíe y por un breve instante, pude sentir como si estuviera viendo a la modelo a través de los ojos de Sugiura sensei.

A medida que progresaba cada atadura, Shiduki-san parecía sentir más intensamente las cuerdas, en ocasiones, hasta las lágrimas. Las lágrimas no eran de dolor o de resistir suspensiones difíciles. Surgían en los momentos más tranquilos después de que la intensidad de las ataduras hubiese pasado. Era muy emotivo ver su íntima reacción, cuán conmovida estaba por experimentar las cuerdas de Naka Sensei.

Iroha-san en Shibari de Naka Sensei, fotografia: Zetsu tomada en la Satsueikai de Sugiura Sensei
Iroha-san en Shibari de Naka Sensei, fotografia: Zetsu tomada en la Satsueikai de Sugiura Sensei

 

Fotografiar tales momentos despierta siempre un conflicto en mí. Por un lado, es un momento tan bello que al capturarlo en una foto devela la esencia de lo que tanto amo del Kinbaku. Por otro lado, es un momento tan profundamente personal y privado, un momento en el que la modelo se encuentra tan expuesta y vulnerable que la obligación de capturar y reflejar con precisión lo que está ocurriendo es inmensa. Para que esa foto valga la pena, deben ser equiparable al momento vivido. Un objetivo muy exigente de por si!

Esto es lo que siempre me conmovió de la fotografía de Sugiura Sensei. Su habilidad para capturar y destilar la esencia del momento… capturar el sentimiento. Es capaz de mostrarnos por fuera lo que la modelo siente por dentro. Y yo lo miro atentamente, intentando aprender cómo lo hace.

Tomé detalladas notas sobre como se iluminó cada set. Las sesiones se iluminaron con luces de tungsteno, aunque me confirmó que cuando fotografía en soledad lo hace con flashes. La combinación de mantener la luz cerca del sujeto y también tenerlo iluminado por los costados y por detrás, produce una doble sensación de fuerza y soledad de la modelo y también permite algunas dramáticas sombras en cada set.

Pero los momentos verdaderamente fascinantes para mi fueron al poder ver cuando algo le llamaba la atención y le inspiraba pasión a Sugiura Sensei. Él podía rápidamente tomar su cámara y comenzar a gritar instrucciones a los asistentes de iluminación y a la modelo. A medida que iba disparando, sus instrucciones se volvían cada vez más demandantes, requiriendo más y más de ella, empujándola más hacia su límite para que sus sentimientos pudieran verse reflejados en las expresiones que él deseaba ver.

Iroha-san en Shibari de Naka Sensei, fotografia: Zetsu tomada en la Satsueikai de Sugiura Sensei
Iroha-san en Shibari de Naka Sensei, fotografia: Zetsu tomada en la Satsueikai de Sugiura Sensei

 

En mis clases de cuerdas con Master»K» en Los Ángeles, pasamos mucho tiempo hablando sobre la conexión y comunicación a través de la cuerda. Siempre pensé que la fotografía del Kinbaku era sobre capturar y preservar la conexión entre el bakushi y la modelo. La modalidad de trabajo de Sugiura Sensei me reveló que el fotógrafo también puede crear un vínculo muy especial y emotivo.  Existe conexión, emoción, pasión y deseo. Pero también hay mucha demanda. Cuando le pregunté a Sugiura Sensei qué era lo que estaba diciéndole a Shiduki san, me dijo que le estaba pidiendo «más».

No comprendía del todo sus palabras, pero pude percibir una clara sensación: dame más de ti, dame todo hasta que no te quede nada más. Y cada vez Shiduki san respondía haciendo exactamente eso.

Hasta con más de una docena de personas en la habitación, pude sentir la habilidad de Sugiura Sensei para crear y fomentar una poderosa conexión inmediata, mientras disparaba, sacando de ella exactamente lo que deseaba y capturándolo. En esos momentos todos eramos voyeurs con esperanzas de poder capturar aunque sea un poco de lo que estaba creando. Hay una diferencia entre la creación de ese momento y presenciarlo. Y podía ver la pasión de Sugiura Sensei creando el momento, la conexión y la comunicación con Shiduki san hacían que ese momento creado fuese muy especial para ser fotografiado.

Iroha-san en Shibari de Naka Sensei, fotografia: Zetsu tomada en la Satsueikai de Sugiura Sensei
Iroha-san en Shibari de Naka Sensei, fotografia: Zetsu tomada en la Satsueikai de Sugiura Sensei

 

A medida que miré las fotografías que tomé, intenté concentrarme en aquellas que me conmovieron más, cuáles me remitían a aquél sentimiento de íntima conexión creado aquél día. Continuaba sintiendo el conflicto interno que sentí. ¿Había podido capturar aquello tan bello que se me develó tan elegantemente aquél día? ¿Había podido ser honesto al momento y fiel a mis sentimientos? El capturar la belleza de las cuerdas de Naka Sensei o si hubiera filmado lo que ocurrió aquél día, no bastaría. Hubiera tenido miles de imágenes que harían aquello.

Sugiura Sensei me sugirió que escribiera algunas palabras acompañadas de mis imágenes para permitirme explicar lo que capturé y lo que sentí aquel día.

Tuve que reconocer tantos sentimientos diferentes y ver tantas fotos! Espero que estas imágenes no sólo transmitan la belleza de las cuerdas de Naka Sensei, así como también la agraciada belleza de Shidiki-san y la artística iluminación instruida por Sugiura Sensei. También espero que logren transmitir los sentimientos de alegría y admiración que sentí por todas aquellas personas que ayudaron para que fuese un día tan especial.

¡Todo lo que me queda por expresar es mi gratitud para con Sugiura Sensei, Naka Sensei y Shidiki san por la experiencia de un día maravilloso en el que aprendí mucho da cada uno de ustedes!

Todas las fotografías son de Zetsu, tomadas en la sesión fotográfica de Norio Sugiura. y utilizadas con las respectivas autorizaciones.

SUGIURANORIO BONDAGE BOX

http://www.sugiuranorio.jp/e/

 

Traducción al español por Haru Tsubaki

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