Riesgos de salud para lxs modelos


Hace ya más de 7 meses comencé mi camino como atadora de la mano de mi Sensei Haru Tsubaki, y en el transcurso de este tiempo fui entendiendo que la práctica, el sentido común y hasta ser conscientes de nuestra forma de respirar son importantes para poder avanzar en el arte de las cuerdas, y que hasta puede ayudarnos a equilibrarnos en otros aspectos de nuestra vida. Agradezco tener la posibilidad de formar parte del Dojo, del hermoso grupo que se fue formando y continúa en formación constante a medida que se suman los nuevos integrantes sumándose al clima de respeto, integración y cariño general. También agradezco las enseñanzas de mi Sensei, su carisma, comprensión y paciencia para corregirme una y otra vez los errores cometidos.


Para algunos 7 meses de clases en el Dojo puede parecer mucho. Yo siento que hace poco empecé y todavía me falta mucho por aprender. Sin embargo, consideré importante dar mi opinión en este artículo porque creo necesario hacer de público conocimiento algunos riesgos que pueden correr l@s modelos que se expongan a suspensiones con cuerdas en manos de algunas personas.

Una de las cosas que aprendí en este tiempo, es que al suspender un cuerpo el peso del mismo queda apoyado sobre las cuerdas. Imaginen que les presionan una parte de sus cuerpos muy fuertemente por un tiempo prolongado… Esta presión, si está hecha en el lugar incorrecto, podría generar una congestión de sangre en el lugar, luego de esto podrían sentir un cosquilleo y/o adormecimiento y si esto continuara por un rato, el lugar cambiaría de color a causa del poco flujo de sangre.

Lo que muy frecuentemente les pasa a algunas personas es que las cuerdas terminan pinzando la piel o superponiéndose una sobre otra. Esto es innecesariamente doloroso e incómodo para quien hace de modelo. Al no ser pareja la atadura muchas veces se genera que el mismo peso recaiga sobre la mitad de la superficie, recargando entonces inadvertidamente el doble o más presión en esa zona . Puede pasar también que con el movimiento de la suspensión, un trozo de piel quede atrapado entre dos cuerdas si estas están mal colocadas o si se las tensiona mal. Eso es terriblemente doloroso y deja unas marcas bastante desagradables e innecesarias. Con el tiempo y la práctica en el Dojo aprendí que un buen atador siempre se preocupa de que las cuerdas queden parejas, con la tensión correcta, y verifica al atar que las cuerdas no estén superpuestas ni pincen la piel. Esto lleva su tiempo aprenderlo. Puede parecer algo fácil, pero les aseguro que solo después de practicarlo bastante y analizar cada vez los resultados uno va aprendiendo a medirlo. Al desatar siempre verifico las marcas que hayan quedado para confirmar que no haya habido un error en mi atadura y busco siempre aprender un poco más para la próxima.


Broken by Keihi and Desmond
Broken by Keihi and Desmond

 

Otra de las cosas que aprendí es que si las marcas quedan en la piel por más de unos minutos es porque algo anduvo mal. Nunca nos pasó, pero vimos marcas más persistentes y otras más leves de acuerdo a cómo atáramos, y eso me demostró que hay que tener mucho cuidado en varias partes de la atadura. También vimos personas que vinieron al Dojo como modelos con historias de extremidades con problemas de movilidad a raíz de sesiones de cuerdas anteriores de otros atadores que no las habían cuidado tanto. Creo que es necesario aclarar este punto porque a alguien podría gustarle la idea de tener algún recuerdo como marcas o moretones después de varias horas de sesionar, como sucede en el spanking. Pero en este caso no es lo mismo porque una cuerda mal puesta puede generar un daño irreversible en un nervio o deslizarse y asfixiar a una persona, o generar una caída inesperada, o fracturar un hueso, o provocar una baja de presión, o un desgarro muscular, o un desmayo, o mareo, o vómito, etc, etc, etc…

Por otra parte, una cuerda puede estar pinzando un nervio. Esto, al principio va a generar dolor si no se corrige la posición de la cuerda llevándola a un lugar donde no pase un nervio. Pero cuando la cuerda presiona un nervio y a la vez también presiona un vaso sanguíneo, genera además y simultáneamente una paulatina sensación de adormecimiento en la zona. Esto puede confundirse con la sensación de que el dolor ya está cediendo o que uno se está acostumbrando al mismo. Este caso es el peor, ya que se está generando, sin que nos demos cuenta, una lesión del nervio, que en muchos casos conduce a que no se pueda mover alguna extremidad o que quede en una posición extraña la parte afectada. En esos casos, por ejemplo, la mano o algunos dedos pueden quedar «como muertos”. Esto, en los casos leves, puede ser reversible en pocos días o semanas pero necesita de atención médica. Lo peor que podemos hacer en estos casos es reincidir en la misma lesión, ya que los nervios son tejido que no se regenera con facilidad y todo puede terminar en un problema crónico.

Otra de las cosas que aprendí es a estar atenta a los cambios del color en la piel, a los cambios en la respiración y de los movimientos del modelo. Es muy importante entender el lenguaje no verbal y cuando sea necesario consultar verbalmente cómo se siente el modelo.
En el camino del aprendizaje se comienza haciendo ataduras cómodas. Escuché a varios modelos decir en clase “me podría dormir una siesta acá” o “podría quedarme mucho tiempo en esta atadura”. Esto te tranquiliza un montón porque sabés que estás haciendo las cosas bien. Mi Sensei siempre me dijo que para hacer una suspensión sensata, lo primero que hay que pensar es que sea segura mediante una atadura de base bien hecha. A esta altura de mi entrenamiento si quisiera generar dolor lo haría teniendo de base una atadura cómoda y siendo consciente de lo que estoy generando en tiempo y forma.

El arte de las cuerdas se cultivó en Japón a través de muchísimos años y hoy llega a nosotros la sabiduría de cómo utilizar las cuerdas sobre el cuerpo para que no haya riesgo de salud. Ya con varios meses asistiendo a clases en KinbakuMania Dojo todavía siento como algo imprudente el suspender a alguien sin supervisión de quien haya aprendido este arte con maestros que heredaron este conocimiento ancestral, en este caso Haru Tsubaki Sensei.

A veces uno comete equivocaciones y está bueno aprender de esas experiencias. Lo bueno es que si uno se equivoca en el Dojo, las cosas se mantienen bajo control, y uno aprende a resolver situaciones de emergencia estando acompañado, junto al Sensei para que todos aprendamos las mejores formas de reaccionar. De los errores de todos aprendemos todos.

Quise escribir este artículo dirigido a l@s modelos. Sean conscientes en los riesgos de salud de ser atados y en las manos de quién confían su cuerpo. Quiéranse un poquito… Unos minutos de “gloria” no merecen poner en riesgo la salud.

 

 

Keihi

revisado por: Haru TsubakiHaruTsubaki

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