Wykd Dave entrevista a Osada Steve

Una entrevista con Osada Steve, desde sus comienzos en el ambiente kink hasta el presente, publicada inicialmente en Rope Topia.

por Wykd Dave

Osada Steve Sensei
Osada Steve Sensei

¿Cuál fue su primera experiencia kinky?

Yo apenas si podía asomar mi nariz por encima del borde de la ventana, cuando observé cómo dos jóvenes tomaban a dos muchachas adolescentes y las arrastraban hacia el campo del otro lado de la calle.  Salvo sus agudos gritos, solo ofrecían una tenue resistencia. Una vez que estuvieron dentro de los altos matorrales comenzaron los gritos incesantes.  Esto podía continuar por horas antes de que terminara.  El mismo ritual se repetía casi a diario durante todo el verano.

Esa temprana experiencia me llevó a un creciente interés en aquellas cosas que involucraran dominación con amor.  Durante el siguiente año intenté «reproducir» esas escenas en mi “kindergarten”, y a medida que las cosas progresaban fui incluyendo las cuerdas en el juego.

 

¿Recuerda cuál fue su primer encuentro con el estilo de ataduras japonés?

Durante los 70s pasé unos cuantos años recorriendo Asia. Una noche encontré una revista japonesa que mostraba a unos hombres de apariencia ruda utilizando cuerdas para provocarles placer a las mujeres. Esto evocó más o menos los mismos sentimientos que sentía cuando escuchaba los lujuriosos gritos en frente a mi ventana veinte años antes.

 

¿Y cómo llegó a estar en Japón?

Yo llevaba una vida bastante agitada en el sudeste asiático. Sin embargo, a medida que los años pasaron,  me cansé de vivir arrastrando una maleta.  Así es como llegué a Tokio en 1979, con un centenar de dólares en mi bolsillo.

 

Y una vez en Japón ¿Qué sucedió después?

Comencé a hacerme un festín con los videos, observando los primeros trabajos de Nureki Chimuo (濡木痴夢男) y presenciando  como el género del Kinbaku evolucionaba y maduraba. En aquellos días todavía estaban mostrando películas de cuerdas de Nikkatsu (reconocida productora japonesa de contenido para adultos) en la pantalla grande.

A mediados de los 90s yo ya estaba haciendo audiciones de fotografía de tapa con jóvenes mujeres postulantes. Luego de cada «sesión de fotos oficial», cuatro de cada cinco candidatas estaban deseosas de recrear las escenas de los videos de Shibari que yo había visto.  Luego de unos pocos años de hacer eso debo haber atado más de 500 mujeres antes de convertirme en deshi de Osada Eikichi.


¿Cómo fue su primer encuentro con Osada Eikichi (長田英吉)?

Conocí a Osada Eikichi en 1998, cuando estaba produciendo una serie de artículos underground para una revista.

La primera vez que nos encontramos fue en el bar de cuerdas en Shinjuku.  Ese lugar pronto cerró, y terminé gestionándole a Osada Sensei para que realizara performances semanales en el Mistress Bar en Roppongi.  Muy pronto me encontré ayudándolo en sus shows.  Mi principal trabajo era operar la polea mientras que Sensei hacía su parte con el látigo y con la cera caliente sobre la modelo suspendida.

En el 2000 convertí mi estudio fotográfico en un espacio para los show de Osada Eikichi.

 

¿Cómo evolucionó su relación?

Sensei, su modelo y yo seguíamos utilizando nuestro propio espacio (Studio SIX). Yo todavía era «el hombre de la polea», y luego de los shows Sensei se relajaba en el sofá mientras me observaba hacer mis tareas. Fue en esos tiempos cuando Sensei le debe haber dicho a su modelo «Cuando yo no esté, Steve debe continuar mis shows. Lo hará hasta que haya perfeccionado mi estilo. Luego podrá encontrar su propio estilo».

En esos días yo no prestaba mucha atención a esos diálogos.  Todo lo que deseaba era atar mujeres y estar cerca de mi mentor. Estar en el escenario estaba muy lejos de mi mente. Sin embargo, con el tiempo,  Sensei se puso más y más frágil.  En el final era yo quien se ocupada de cada paso de él, y que lo acompañaba inclusive hasta el baño.

 

¿Cuándo comenzó a hacer shows por su cuenta?

El 20 de enero de 2001 Osada Eikichi sufrió un desmayo en el escenario y pasó sus últimos ocho meses de vida en un asilo mientras que yo continuaba sus shows en su nombre. Fue en ese tiempo que Oda Hisashi (織田久先生), el dueño de la cadena de clubes SM «Jail» tomo el rol de consejero sobre cómo perpetuar los logros de mi Sensei, y se decidió que yo heredara el nombre de Osada. Continué haciendo mis performance con el estilo de Osada Eikichi hasta después de la muerte de mi Sensei, y hasta que hube alcanzado la perfección, tal cual como Sensei lo hubiera deseado.

Hacer esos shows podía parecer bastante sencillo, pero las performances estándar de Sensei a sus 75 años de edad consistían de 32 pasos incluyendo cuatro tipos de patrones de suspensión, todo en un lapso de 40 minutos.  Sensei no era conocido como el más rápido artista de las cuerdas (también «El Hombre de las Cuerdas Voladoras» o «The Flying Rope Man» en inglés)  por nada.  Podría decirse que los más tempranos inicios de mi carrera me enseñaron muchísimo sobre velocidad.


¿Cómo era recibido un occidental haciendo shows en Japón?

En esas épocas había muy pocos artistas de las cuerdas, principalmente Akechi Denki (明智伝鬼)Randa Mai (乱田舞), y los comienzos de Kazami Ranki (風見蘭喜).  Los tres han sido siempre muy amables conmigo.

También estaban los organizadores que habían trabajado con Osada Eikichi antes.  Todos ellos estaban dispuestos a darme una chance.

Y por último estaba el público.  Dada la escasez de artistas en esa época, debe haber sido refrescante para ellos ver a un extranjero hacer su trabajo. Sin embargo, occidental o no occidental, al final del día todo se trata de hacer las cosas bien.


Cuando Osada Eikichi falleció, imagino debe haber sido un momento de gran incertidumbre. ¿Cómo manejó eso?

La realidad es que yo nunca me imaginé subiéndome al escenario. Es recién ahora que me gusta. Sin embargo, una vez que hube aceptado el nombre de Osada, consideré mi deber el mantener vivo el legado de Osada Eikichi. Y lo hice saliendo a ofrecer shows de cuerdas.  En los siguientes pocos años me encontré haciendo miles de shows en grandes escenarios así como también cientos (y ahora legendarias) Kinbaku Live Nights @ Studio SIX.


Tengo entendido que Ud se hacía llamar como Dr D Vice.  El suyo debe ser el más famoso cambio de nombre en la escena SM. Debe ser raro para un occidental el tener éxito en Japón en este área, y por lejos mucho más inusual que un occidental heredara el nombre de un Maestro japonés.  ¿Cómo sucedió?

Yo provengo de una extracción periodística, habiendo entrevistado y/o fotografiado gente desde Bill Gates al Dalai Lama. He escrito acerca de política, economía, de todo un poco, todo bajo diferentes seudónimos.  El seudónimo de Dr D Vice era mi seudónimo para el ambiente kink.

Por lo tanto, adoptar el nombre escénico de Osada Steve (長田スティーブ) fue como tomar una diferente personalidad más que «cambiar» algo.  De hecho continué usando el nombre de Dr D Vice concurrentemente por algunos cuantos años más.


Ud. ha realizado performances en los mismos escenarios que muchos de los más respetados nombres del Shibari/Kinbaku. ¿Fue alguna vez intimidante estar acompañado por ellos? ¿Lo es todavía?

Tres claros ejemplos:

En 2001 realicé una performance en memoria de Osada Eikichi en el Roppongi Jail frente a las personas consideradas como los grandes referentes del mundo del Kinbaku, incluyéndolo a Akechi Denki. Fue en este evento en el tuve que demostrar mi valía para ganar el derecho de ser digno del nombre Osada.

En 2002 compartí el escenario con Kazami Ranki en el Loft Plus One. Admiro muchísimo a Kazami Sensei porque ha trabajado muy, pero muy duro para estar en la cima. Él ha sido siempre muy amable conmigo, y es como el hermano mayor que nunca tuve.

En 2003 compartí el escenario con Akechi Denki y Shima Shikou (志摩紫光) en el Sadistic Circus, que es por lejos el evento anual más grande en Tokio y que atrae grandes multitudes. Este espectáculo es organizado por el dueño del Black Heart fetish club de Ginza.

Soy un adicto a la cuerda, y quiero atar, atar, y atar. Sé que voy a alcanzar «mi zona» luego de unos segundos de tocar las cuerdas, cuando el animal salvaje dentro mío se apodere de mi.  Quizás eso explique por qué nunca siento escalofríos o mariposas en el estómago, sin importar quién esté en el mismo escenario que yo, o quién esté sentado entre la audiencia.


En estos días Ud está siendo claramente aceptado dentro de la comunidad de Shibari de Japón. Ha estado trabajando con Sugiura Norio (杉浦則夫), e inclusive Hajime Kinoko (一鬼のこ) lo ha mencionado a Ud como una de sus influencias.  ¿Fue difícil ser aceptado como Ud lo ha sido?

Si un genio como Sugiura Norio me contrata para hacer el trabajo de cuerdas durante sus sesiones de fotos, es para mí el halago más grande que yo pueda desear.  Que yo haya permanecido en esa colaboración por tanto tiempo lo transforma en el más alto respaldo personal de mis habilidades de Shibari. Estoy muy agradecido por la confianza de Sugiura Sensei y por ayudarme a alcanzar un nivel completamente nuevo.

En mi libro Hajime Kinoko es extremadamente habilidoso con sus dedos.  Creo que Dexter (por la «dextreza») debería ser su segundo nombre. Si me dices que ha estado diciendo cosas buenas sobre mí, me siento realmente honrado.


Tener una excelente modelo es un logro como atador.  Un nombre que ha aparecido muy ligado al suyo es el de Asagi Ageha (浅葱アゲハ). ¿Cuál es su punto de vista respecto a las modelos con las que ha trabajado y el rol que han desempeñado en su carrera como atador?

Personalmente prefiero una frecuencia baja de recambio de talentos como lo es trabajar en conjunto con la misma modelo por un largo período de tiempo.  Sin embargo, en el ambiente profesional, se espera que el nawashi provea un flujo constante de nuevos rostros.  En consecuencia, la misma modelo rara vez es convocada más que un par de veces.  Esto da como resultado que haya muy pocas modelos «estrellas».

Una modelo estrella tiene que poder ofrecer algo más que sólo su cuerpo y su lindo rostro.  Una mujer como esas es Asagi Ageha quien, además de poseer un gran carisma, tiene una excelente percepción del tiempo y espacio, lo cual la lleva a tener una tremenda «presencia» en el escenario.  Hemos estado haciendo mucho más de mil shows juntos.

Por supuesto, no podría haber sobrevivido si yo no hubiese trabajado con cientos de otras modelos. La clave para una relación satisfactoria es la compatibilidad. Si una mujer responde positivamente a mis designios, si me inspira, puedo hacer un gran trabajo.


De los grandes nombres del Shibari que conocemos en occidente ¿Cuáles considera Ud grandes y por qué?

La grandeza no se logra de la noche a la mañana. Hacer suspensiones estrafalarias y convertir al Shibari en un circo no es lo que te hace un maestro.

Cuando se trata de grandeza, creo que hay una única persona viva que se merece ese atributo, y ese es el Gran Maestro Yukimura Haruki (雪村春樹) por propio mérito de haber elevado su particular estilo de Shibari  a una forma de arte.  La parte difícil es reconciliar las ataduras habilidosas (la parte técnica del Shibari) con los aspectos mentales relativos a comunicarse en un profundo nivel emocional. Es un largo y traicionero camino a la cima con las tentaciones del dinero y el porno acechando a los más débiles.

 

¿Existe alguna figura importante en la historia del Shibari que Ud considere que deberíamos conocer en occidente pero que nosotros desconozcamos?

Mucho de la «historia» es ahora ampliamante conocida. Para resumirla brevemente, existe el arte marcial del hojojutsu (tambien conocido como hobakujutsu, torinawajutsu, nawajutsu y loquesea-jutsu) sobre la cual se basa todo lo que hacemos hoy. Ese arte sufrió un lento decaimiento cerca del final de la era Edo. Unas pocas obras de kabuki e impresiones de Ukiyo-e (sellos de madera) mantuvieron presente el uso de las cuerdas en la mente de los japoneses que sobrevivieron esa época. Avanzando rápidamente nos encontramos con Ito Seiyu y su arte ilustrando como la cuerda era usada para tortura y castigo, seguido de la emergente impresión para el mercado masivo luego de la guerra donde el Shibari se presentó como algo para provocar placeres eróticos.

Es en este último capítulo donde hallamos a Los Grandes como Osada Eikichi, Akechi Denki, Nureki Chimuo, y ahora Yukimura Haruki.  He dicho «Grandes» porque todos y cada uno de ellos han hecho una gran contribución para el avance del arte del Shibari.  Pon por claro ejemplo, si no fuera por Osada Eikichi no estaríamos realizando esta entrevista. Y si no fuera por los otros tres Grandes Maestros, no sabemos qué sería del desarrollo del Shibari hoy en día.

Respecto a aquellos artistas japoneses que hasta el momento han evadido el radar de aquellos que observan desde occidente, debería mencionar que Miura Takumi (神浦匠) es quizás el más subestimado nawashi fuera de Japón.  Además de él hay una cantidad de nawashis absolutamente sorprendentes que no están en búsqueda de las luces de la fama, y por ello no estoy en libertad de mencionar sus nombres.


Ud ha sido conocido por enseñar Shibari durante un largo tiempo.  ¿Es importante para Ud la docencia?

Encuentro gratificante el ayudar a las personas en su camino de descubrimiento. Muchos de mis alumnos más regulares realizan viajes anuales de varias semanas a mi Dojo. En un día típico entrenan por un lapso de cuatro horas, ya sea con sus modelos o los míos.

Creo que ayuda el que yo sea capaz de explicar la lógica y la filosofía detrás de cada movimiento en un lenguaje que el alumno sea capaz de entender. Más allá de «esta cuerda va por aquí» el alumno aprenderá acerca de muchas partes intangibles pero importantes que contribuyen a lograr una sesión de cuerdas altamente satisfactoria.

Luego de haber atado por años, son mayormente todos esos intangibles los que llevan una vida aprender y  dominar. Para asistir al alumno en lograr un más profundo conocimiento he desarrollado lo que yo llamo Las Nueve Puertas del Osada-ryu que trabajan con algunos de los conceptos más importantes como Ma-ai (間合い), Sabaku (捌く), Urawaza (裏技), Ki (気), Kankyū (緩急), Muganawa (無我縄). Por encima de todos ellos están todas aquellas cosas que no pueden ser escritas y que serán transmitidas verbalmente como kuden (口伝).

 

Continuando con esto. Existen algunos Dojos de Osada-ryu manejados por instructores licenciados en Osada-ryu en occidente ahora. Tuve el honor de visitar el Dojo en Copenhague y me parece que tienen un excelente espacio y ambientación. ¿Cómo nació todo eso?

En este momento tenemos cuatro instructores licenciados en tres ciudades (Copenhague, Viena, y Melbourne).  Dado que toma años de sucesivas visitas a Japón y una enorme dedicación el ganar una licencia de Osada-ryu, no van a ver aparecer un gran número de sucursales «Mc Osada» como franchising. Aún luego de obtener esta licencia es imperativo hacer visitas regulares al Dojo principal en Tokio para asegurar autenticidad y coherencia en la enseñanza, pero sin sofocar la interpretación individual y la evolución de cada instructor.

La idea de tener Dojos Osada-ryu en el exterior es la de transmitir el conocimiento sobre el Shibari en un sistema confiable, seguro y responsable que provea entrenamiento regular y oportunidades de practicar cuerdas.  En un principio esto fue complementado con mis tours de workshops anuales, atrayendo la explosión del interés del conocimiento de primera mano en el arte japonés del Kinbaku. Fue un movimiento que ahora ha allanado el camino para una serie de atadores japoneses que viajan por el mundo compartiendo su propio estilo de Shibari/Kinbaku.

 

Ud ha siempre continuado su condición de alumno de Shibari, aún en el medio de su exitosa carrera.  ¿Quiénes han sido las más importantes influencias en el desarrollo de su propio estilo? ¿Quiénes son sus maestros favoritos?

Cuando yo comencé, era necesario contar con una gran perseverancia y compromiso para ser aceptado como alumno.

En el caso de Akechi Denki, cuando yo me acerqué a él me cuestionó si era apropiado tomarme como alumno cuando yo ya era un reconocido artista de las cuerdas por mí mismo.

En el caso de Yukimura Haruki, he estado siguiendo sus trabajos y eventos desde muy temprano en 2001, pero no fue hasta 2007 que el accedió a enseñarme.

Hoy en día, cualquiera que tenga el suficiente dinero y tiempo disponible puede pagar cualquier cantidad de «maestros» de cuerda tanto en lecciones privadas como en workshops, sin que importe su dedicación y esfuerzo. Por supuesto, dado que la gente que recién se inicia en este arte no puede reconocer buenos de malos, se torna una terrible tragedia cuando un alumno tiene un instructor mal formado.

Yo me siento bendecido de que el cúmulo combinado de sabiduría que he acumulado de cada uno de mis Senseis a lo largo de varias décadas se encuentre en mi cabeza y se haya afianzado a mi alma. Eso, es algo que ningún dinero puede comprar.

Yukimura Haruki, que está imbuido por un espíritu especial es para mí como un padre, madre y Sensei, todo en uno. Estoy muy agradecido a él por dedicarme su tiempo.

 

Como el primer occidental en ser exitoso como profesional del Shibari en Japón, se ha transformado en la más importante vía de información auténtica para los amantes de las cuerdas occidentales. Sus enseñanzas son repetidas (con diferentes grados de exactitud) alrededor del mundo. ¿Cómo se siente respecto al efecto que tiene en el Shibari en occidente y en el surgimiento del estilo japonés alrededor del mundo?

Sigo escuchando estas cosas de que personas que yo jamás conocí han sido influenciadas e inspiradas luego de que vieran mis trabajos, y no voy a discutir sobre ello. A fin de cuentas sólo soy un simple hombre haciendo lo suyo.  No tengo interés especial alguno en difundir ningún evangelio de nada.

Respecto a la enorme ola de popularidad que el Shibari ha tenido en los últimos años, creo que es una evolución favorable.  Algunos pueden pensar que esto diluirá el espíritu tradicional de este arte, pero eso no quiere decir que mate a aquellos que lo siguen con el corazón.

 

De su trabajo hasta el momento: filmes, vídeos, libros, shows, sesiones de estudio, etc. ¿Cuáles son sus favoritos y por qué? ¿Hay algo de lo que se sienta particularmente orgulloso?

Para ser honesto, tiendo a que me gusten aquellos trabajos que paguen bien. Como los quince mil euros que recibí por hacer mis shows en Berlín. O aquel pago «especial» que recibí por producir un vídeo «duro» que me rindió un bono extra de 500,000 yenes del presidente de la productora al exclamar que fue «super duro» y más allá de sus expectativas.

Sin embargo, luego de hacer más de un millón de dólares del Shibari, siento que estoy re evaluando mis opciones. Definitivamente no quiero hacer shows, y no soy muy atractivo para las películas.  Lo que más me gusta son mis sesiones de estudio.

No he hecho mucho, y por eso no tengo nada de lo que me sienta particularmente orgulloso.

 

¿Hay algo que aún no haya alcanzado y que tenga el anhelo de alcanzar?

Algún día, me gustaría escribir un libro acerca de los puntos finos del Kinbaku. Sin embargo, me temo que mucho del texto quedará en la penumbra por un rato.  El noventa por ciento de sus lectores no podrán entender lo que yo intento decir, y la otra parte pensará que soy un idiota. Por eso permanecerá como una quimera así como otras tantas cosas inconclusas.

 

¿Qué opina de la nueva generación de atadores que surgen tanto dentro de Japón como en el resto del mundo? ¿Existe alguien en particular a quien la gente deba prestarle atención y que no hayan escuchado de él?

Últimamente veo un montón de repentinos atadores en la etapa de atar arneses de lujo (con los brazos absolutamente sueltos) y que aman atar una docena de «nonoji«* cada vez que tienen una cuerda entre sus dedos, mientras la esencia del Shibari se les escapa. Pero como dice el dicho, si dejas la leche un buen tiempo, la crema eventualmente aparecerá.

 

¿Cuáles son sus deseos para el futuro del Kinbaku?

El Kinbaku me ayudó a encontrarme a mí mismo. Espero que muchos otros puedan descubrir que existe una gran profundidad de conocimiento y satisfacción que aprender más allá de los simples aspectos técnicos del Shibari. Desearía que más personas sientan esa pulsión de seguir su verdadera pasión.

 

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Addendum:

* Nonoji :  Describe la forma del carácter hiragana “no” (の).  Cae dentro de la categoría de tomenawa (止め縄, cuerda que detiene).  Es un muy útil enganche para aislar diferentes secciones de una misma atadura (propósito práctico), y debido a su forma atractiva es muchas veces utilizado como elemento decorativo (propósito no práctico).


Si alguien está haciendo una docena de nonoji o más en la pierna de una persona (mientras que esa persona se encuentra de pie como esperando el bus, con sus manos libres (léase desatadas) de forma tal que si algunos gansos aparecieran pudiera agitar sus brazos) entonces, mirándolo más atentamente, hay más del 50% de chances de que ese atador en particular no haya comprendido por completo los conceptos elementales del Shibari (Osada Steve).

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